No seas un borrego este verano

Todo el año trabajando.

El calor aprieta y cada vez cuesta más poder dormir bien. Pero el despertador suena a la misma hora.

Te consuelas pensando que estás de jornada reducida y que ya queda menos para las próximas vacaciones.

Llevas todo el año ahorrando para poderte pagar tus vacaciones en la playa. Un buen pastón para pasar quince días en un poblado abarrotado de otros trabajadores como tú, en una playa atestada y pagando el triple de lo que cuesta esa mediocre paella de menú.

Por la noche, otro dineral en cenas y copas, anestesiándote para fusionarte con las luces de los focos, la música y ver si encuentras “tu amor de verano”.

Después, unos días al pueblo a ver a la familia o al apartamento, donde pasas los días entre la piscina, la siesta, los vermuts y los atracones de tapas nocturnos.

Y casi sin ser consciente de ello, estás de nuevo encerrado en tu oficina revisando las fotos de Instagram y Facebook de las vacaciones de los demás.

Lo peor es que te das cuenta de que son practicamente iguales que las que tú has colgado.

“Al menos he ido a un sitio más guay que fulanita, que por cierto, vaya pareo más hortera lleva”, te dices.

Y ahora, a esperar a que llegue la Navidad para poder descansar unos días.

¿Te gusta la idea? ¿No?

Entonces, ¿por qué siempre haces lo mismo? ¿No crees que después de todo un año de deberte a las obligaciones con tu trabajo, tus obligaciones sociales y económicas y ahorrar religiosamente te mereces tomar tus propias decisiones y vivir una gran aventura?

Una aventura que recuerdes toda tu vida.

Que compartas con gente nueva y desconocida.

Donde los días sean todos diferentes, largos e intensos.

Que te lleve a sitios que nunca soñarías que conocerías. A un lugar diferente, y mucho menos masificado. Donde no hay que madrugar para coger un sitio en la playa.

Donde la comida típica del lugar es mucho más barata, y tiene unas especias diferentes que a la paella de menú que hacen en el bar de al lado del trabajo los jueves.

Y encima, te gastas lo mismo o menos que en las vacaciones de siempre.

Y te importa un pimiento el Instagram de los demás, ya que durante el viaje se te ha olvidado ¡y el tuyo es el que más corazoncitos tiene! 🙂

¡Pasa a la acción y busca tu próxima aventura!

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